Del 8 al 18 de enero Jesús María: donde la tradición se convierte en identidad.
- Leticia Pérez

- 3 ene
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Cada mes de enero, la ciudad cordobesa de Jesús María se transforma en el corazón de una de las celebraciones más profundas y representativas de la cultura popular argentina: el Festival Nacional de Doma y Folklore de Jesús María.
Un encuentro que trasciende el espectáculo para reafirmar valores, costumbres y un modo de vivir que se transmite de generación en generación.
Con más de medio siglo de historia, este festival se ha consolidado como un verdadero ritual del verano, donde la tradición gaucha, la música folklórica y el compromiso social conviven en un mismo escenario.

La doma como expresión cultural
Las jineteadas son, sin duda, uno de los pilares del festival.
Cada noche, jinetes y tropillas demuestran destreza, respeto por el caballo y conocimiento del oficio campero.
Lejos de ser solo una competencia, la doma en Jesús María representa una práctica ancestral, cargada de códigos, disciplina y tradición.
El público acompaña en silencio atento, aplauso medido y emoción genuina, entendiendo que lo que se vive en el campo de jineteada es parte del patrimonio cultural argentino.

Música, folklore y nuevas generaciones
El escenario mayor reúne a grandes referentes del folklore nacional junto a artistas emergentes que mantienen viva la raíz musical del país. Zambas, chacareras y canciones populares se mezclan con propuestas actuales, logrando un equilibrio entre pasado y presente, sin perder la esencia.

La danza, los ballets folklóricos y las expresiones regionales completan una grilla artística que honra la identidad cultural con respeto y coherencia.
Un festival con propósito
Uno de los rasgos más destacados del Festival de Jesús María es su carácter solidario. Desde sus inicios, el evento tiene como finalidad principal recaudar fondos para becas educativas, permitiendo que cientos de jóvenes puedan acceder a estudios y formación. Esta dimensión social le da al festival un sentido aún más profundo, reforzando su vínculo con la comunidad.
Tradición que se vive y se comparte
Familias enteras, peñas, fogones, comidas típicas y encuentros espontáneos forman parte de la experiencia. Jesús María no se recorre apurada: se vive con tiempo, con mate en mano y con la certeza de estar participando de algo auténtico.

Un legado que sigue vigente
En tiempos de cambios acelerados, el Festival Nacional de Doma y Folklore de Jesús María se mantiene firme como un faro de identidad, recordando que las tradiciones no son pasado, sino raíces que sostienen el presente y proyectan el futuro.
Un evento que no solo se mira: se siente, se respeta y se honra.




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